viernes 15 de septiembre de 2006

De cómo la marihuana hace conocer el mundo

Ayer caminaba a casa desde el poblado, estraba trabajando yy era ya de noche cuando decidí encender un buen tabaco de yerba, estaba distraído en esa acción que es prender una pata corta, cuando desde el fondo de algo que es una calle alguien me pidió “un cuero” al momento saqué el papelillo sin dejar de estar concentrado en lo mío… encendí el cigarro ante ellos que eran tres, una mujer y dos hombres de voz caribeña, costeños ellos, de Cartagena y Monteria… la mujer Argentina, una conjunción especial imagino mezclando esas culturas… eran jóvenes, no sé que edad pero no llegan a los 20, quizá 18, me quedé fumando yerba con estos pelados y luego me invitaron al parque del poblado, donde seguimos de fuma y tomando vino, es lo mismo en todas partes, un grupo cliché de jóvenes reunidos al son de nada ya que ningún tema se trata, solo se habla de aventuras de un recuerdo gracioso o de la yerba claro está, nada más… sin embargo es inevitable sonreir cuando uno piensa en lo que es el mundo, eso de las igualdades en todo, a pesar de la distancia, del lenguaje, nos unimos en una comunión que nos identifica… y reune sin sentirnos desconocidos compartiendo al menos una palabra con alguien que jamás volveremos a ver… al final me fui de allí, ya sabvía qué iba a pasar, cuáles son los personajes, las voces que se escuchan con ese mismo acento sea acá, Bogotá o Quindío, la cosa no cambia hasta que ves lo ojos de alguien y ya acaba todo, crees que el mundo ha Empzado de nuevo.