"...Nunca soñé que la vería en un requiscat in pace como el de hoy..."
Ésta noche me emborracho.
Enrique Santos Discépolo.
Relato religioso.
Ésta noche me emborracho.
Enrique Santos Discépolo.
Relato religioso.
Yo Discépolo
Discépolo yo.
Discépolo yo.
Lo ventajoso de los tangos es que al leer sus letras escuchás su música sin necesidad de aipods o de gualmans. Letras melodiosas de sonoridad incorporada: "...Chueca, vestida de peveta, la ví ésta madrugada, salir del cabaret..." Discépolo, en tercera persona, recuerda y yo recuerdo, a mi vez, entransado en un relato que alguna vez he escrito con los modismos y dejes paisas, por supuesto, pero que en general dice lo mismo en mis mismas palabras. "...Ésta noche me emborracho y me jalo bien jalao pa' no pensar" (Jalo o halo, en el delicioso bolero de Rolando La Serie. Mamo en la letra original de discepolín). Todo poderoso discepolín, espejo de otros tiempos. Hiciste el retrato en distínto disfraz, demiurgo de éstos títeres que bailan, follan y pelean que devoran y veneran que asesinan y enseñan como en la función anterior y en la de mañana. Ésta noche me emborracho y me trabo bien trabao pa' no pensar porque canta Manu Chao. La música y la felicidad tienen la misma consistencia, ¿el dolor...?, no tanto, ¡Pero la tristeza!, aunque, en ocasiones se repelen, de similar generación. Me es imposible no pensarme allí bailando, saltando, gritando y pogueando. Discépolo ya ha escrito el día de mañana.
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