viernes 5 de enero de 2007
Un Sueño
Esta noche no como otras he recorrido unas calles desconocidas en sueños y alcazo a recodarlo con detalles mínimos, como una barda alambrada que salté al huir de unos desconocidos que me buscaban y perseguían sin razón… laberintos en calles bordadas por casas derruidas, imagen clásica de barrio marginado de cualquier ciudad o de Medellín en especial, calles sin salida que corría desesperado, en una de ellas llegué a una casa que al parecer apenas construían y en la cual departían algunos socios mal habidos del lugar, escondido, con esas ansias a lo desconocido atravesé en frente de estos, luego todos nos pusimos de acuerdo y sin razón alguna ellos me perseguían y yo les huía, algo especial que recuerdo es el hecho que enviaron a un niño, joven, quizás 12 años, a que me persiguiera y así lo hizo, alcanzando mis talones al unísono que mis pies el niño corría hasta alcanzarme, furioso me ha agarrado y hubo una confusión aun mayor ya que me abrazó y en un acto de traición a los que lo enviaron a atraparme me ha dicho que corriera, deseándome suerte me dio un abrazo fuerte, aferrándose de mí, yo que más grande era alcancé a agradecerle y alejarme… corriendo de nuevo por calles desconocidas, pavimento húmedo a esas horas de las tres de la mañana, jardines cercados con rudimentarios empalados, alambres de púas que me obligaban girar, un señor, le he preguntado por donde huir, quizá ahora ya nadie me perseguía pero de igual forma había que correr, las imágenes eran fugaces, el señor acaso se reducía a una mano dando una dirección, corrí hacia allí, salte una barda, di una vuelta en el aire y caí dispuesto a correr… y es aquí cuando ocurre tal vez ese acto que me haga recordar todo el sueño: me encontraba en un lugar inexistente, pero reconocible, a un lado el río Medellín, hierba fuerte y alta que crece a su lado y yo corriendo bordando el cauce del agua, a toda velocidad, ya había soñado eso antes y fue lo que pensé en ese momento al correr, al dar cada paso pensaba al instante que eso había tenido ya lugar y que fácilmente me podía dejar llevar y disfrutar el instante intimo de correr solo y disfrutar de esa hierba salvaje, abrí los brazos, sin dejar de correr podría sentir la sonrisa, el abrazo del niño, sentir, sentir y lo repito para hacerlo más real, más viseral, puedo conjugar la palabra perfecta que me convenza, pero solo recuerdo y ya está hecho.
Publicado por
olmosis
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