Que mataron a Uribe Vélez, se veía venir, lo mataron aquellos, sus amigos. Que no logró cumplir a todos (amigos suyos) sus deseos, que ya esto todo el mundo lo sabía. Que se olía a miedo como en años anteriores. perfume de ínfula. se acabó el frasquito. se levanta un viento mortecino a cada paso. mataron a Uribe Vélez, en mayúsculas y a cinco letras b-a-l-a-s acentuadas en plomo, murió en su ley. Un eco en oleada hacia las tribunas de la comuna. ¡Que no lo ha visto a color?, -que la foto la sacó El Espacio titulada en rojo intenso-
no, yo tampoco he visto la bendita foto.
jueves 14 de junio de 2007
Nuevos sonidos graves que se me acercan de vos a mì...
una pausa en la conversa, una duda en el tono y la mirada que allà se entretiene, dedos inquietos,
se han cansado de pensar estar solos, que el mundo entero no los comprende, que cada movimiento y excusa que haya en la tierra, es una desiciòn para atacarlos,
pero no, somos un instante, largo o definitivamente estancado en segundos alargados en los cuales esperàs el simple fin o la exposiciòn eterna del hecho que contemplàs, como cuando vas a eso de las tres de la tarde y es imposible el no sonreir al descubrirse uno en medio de unos pasos, bajo el sol o en medio de carros, de otros, otros pasos, la transpiraciòn de un vecino o una nena desconocida que al fondo igualmente se empeña en levantar ritmicamente sus pies.
Una canciòn en la que el tiempo deja de ser como menciona Borges.
un deseo ìntimo, un abrazo,
la desesperanza al saber que mañana incomprensiblemente seràs feliz sin saberlo y a cada dìa renovàs la sensaciòn de haber perdido algo...
una pausa en la conversa, una duda en el tono y la mirada que allà se entretiene, dedos inquietos,
se han cansado de pensar estar solos, que el mundo entero no los comprende, que cada movimiento y excusa que haya en la tierra, es una desiciòn para atacarlos,
pero no, somos un instante, largo o definitivamente estancado en segundos alargados en los cuales esperàs el simple fin o la exposiciòn eterna del hecho que contemplàs, como cuando vas a eso de las tres de la tarde y es imposible el no sonreir al descubrirse uno en medio de unos pasos, bajo el sol o en medio de carros, de otros, otros pasos, la transpiraciòn de un vecino o una nena desconocida que al fondo igualmente se empeña en levantar ritmicamente sus pies.
Una canciòn en la que el tiempo deja de ser como menciona Borges.
un deseo ìntimo, un abrazo,
la desesperanza al saber que mañana incomprensiblemente seràs feliz sin saberlo y a cada dìa renovàs la sensaciòn de haber perdido algo...
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